viernes, 1 de noviembre de 2013

Análisis de Grand Theft Auto V


Libertad. Salir de tu apartamento en la zona alta de la ciudad, montar en tu coche y dar un paseo por la noche de Los Santos, sintiéndote muy pequeño entre los enormes rascacielos, sumergido en la cálida luz del neón que parece proteger a la ciudad de la propia luz de la Luna. Quedar con un viejo amigo para tomar una copa en el Vanilla Unicorn, sentir el cálido y trémulo contacto de unos turgentes atributos femeninos cuando el segurata no mira. Apagar tu puro y volver al coche. Conducir sin rumbo por una solitaria carretera secundaria que atraviesa el desierto, solos América y tú, música country que suena suave mientras tu corazón bombea el alcohol a todo tu cuerpo y la nebulosa de tu cabeza parece pedirte que cometas algún acto de desesperada maldad injustificada para redondear la noche.


Todo esto, y mucho más, es Grant Theft Auto V. Seguramente la primera palabra que nos venga a la cabeza cuando hablamos de esta saga sea "libertad". Una libertad que en parte es ficticia, pero mucho antes de llegar ahí, tenemos que hablar de la ciudad.

Los Santos es una urbe enorme, el escenario perfecto para el transcurso del juego. Una ciudad muy bien planteada, cuidada hasta el último detalle, donde podemos apreciar la variedad de barrios a través no solo del tipo de edificios, sino también por la gente que pasea, los coches que circulan, las tiendas... Hay una palabra que me vino a la cabeza tras dar mi primer paseo por Los Santos: coherencia. Todo está hecho en Los Santos de manera que las pequeñas piezas que componen la ciudad encajen a la perfección. Y cuando hablo de Los Santos, estoy en realidad hablando de todo el mundo de juego, ya que la ciudad es tan solo una pequeña parte de todo el "escenario" en el que transcurre esta obra. Si Los Santos nos muestra la magnificencia de una gran ciudad, la majestuosidad de sus rascacielos y la superficialidad de la vida urbanita, sus afueras nos muestran una América decadente y sucia, poblada de personajes -muchas veces clichés- aún más decadentes y sucios. Una América llena de largas carreteras, olor a sudor y sexo sucio, whisky del malo y polvo del desierto. Y si en Los Santos Rockstar lo borda, en las afueras pone el broche de oro. Pero es que además, el juego cuenta con localizaciones no pobladas de enorme belleza visual. Playas maravillosas, desolados desiertos, y magníficas montañas. Y por supuesto, muchas, muchas carreteras.

La conducción es uno de los aspectos más importantes del juego. Pasaremos mucho tiempo conduciendo vehículos, ya sea en persecuciones, huyendo de la policía, participando en carreras o simplemente desplazándonos por el mapa. En mi opinión la conducción de Grand Theft Auto V tiene el equilibrio perfecto entre efectividad y diversión. Es una conducción muy arcade. Es fácil hacerse con el control y llegar a dominarlo, a pesar de que se han cuidado bastante las evidentes diferencias entre la obscena cantidad de vehículos disponibles. Conducir en Grand Theft Auto V es una maravilla. Sencillo y directo, adecuándose al frenético ritmo del juego de manera excepcional. En mi opinión, más realismo le habría hecho mucho daño al juego. Otra cosa muy diferente es el motor de físicas aplicado a las colisiones. Lo cierto es que parecen aplicadas aleatoriamente. En algunos casos, chocar frontalmente contra otro vehículo a gran velocidad nos hace salir disparados atravesando el parabrisas. Algunas veces. Otras veces simplemente veremos al conductor del otro coche con la cabeza apoyada sobre el cláxon y nosotros no habremos sufrido daño alguno. Aún con todo, los vehículos se destrozan, en general con bastante credibilidad. Todo menos los retrovisores, que son de adamantium forjado con aliento de dragón. Totalmente irrompibles. Importante mencionar la amplia gama de mejoras de todo tipo disponibles para aplicar a los coches del juego. Tanto a nivel mecánico como puramente estético, lo cierto es que se pueden hacer auténticas virguerías, y los más aficionados a los coches disfrutarán mucho con este apartado del juego.

Como novedad de esta entrega, Grand Theft Auto V cuenta con tres personajes diferentes. Michael es quizá el más importante de todos ellos, en el sentido de que es el que hila la trama. Gracias a Michael, los otros dos personajes van a conocerse, formando un equipo dispar de personalidades muy diferentes.


Michael es el típico hombre de familia acomodada en plena crisis de la mediana edad. Con esposa y dos hijos, trata de vivir su completamente vacía vida aferrándose a su único hobby: el cine. Michael, que antaño fuera un gángster de baja estofa, tiene que conformarse con una mujer que le engaña, una hija obsesionada con la fama a cualquier precio y un hijo enganchado a los shooters y que además es un troll de internet de nivel épico. 

Por otro lado tenemos a Franklin, el muchacho afroamericano al que le ha tocado vivir una vida de trapicheo y corrupción. Franklin es, a pesar de todo, un chico al que no le gusta lo que hace, y que quiere buscar "un curro serio". En cierto momento, Franklin conocerá a Michael, que le impulsará en sus actividades criminales para "dar el salto", dejar los trapicheos y empezar a ganarse la vida con golpes de más magnitud.

Finalmente, Trevor es un antiguo compañero de Michael que logró fundar su empresa tras el último golpe fallido de ambos. Como magnate de "Trevor Philips Industries", la labor de Trevor no es otra que la de hacer siempre lo que le da la gana, manipulando a los demás a costa de minarles la autoestima a base a insultos, amenazas y golpes. Vamos, que es todo un chalado que tiene además un gran problema. Es un sociópata empedernido con cierto brote psicópata en ciernes. No voy a destripar más del personaje porque descubrirlo es uno de los puntos más fuertes del juego.

El sistema de tres personajes funciona de maravilla. Al cambiar de personaje, encontramos a nuestro elegido en alguna tarea. Ya sea tomando una copa tranquilamente en la piscina de su casa, discutiendo con su tía o... envuelto en cualquiera de las excéntricas situaciones en las que Trevor suele verse envuelto. Lo cierto es que ver a los personajes "haciendo su vida" cuando no los estás manejando colabora en parte a descubrir su personalidad. Es algo que me ha gustado mucho.
Pero donde el sistema de cambio de personajes alcanza su mayor esplendor es durante las misiones en las que el trío coopera. Es muy interesante tratar de abrirte camino por un barco plagado de enemigos, y cambiar a otro personaje situado en un punto estratégico con un rifle de francontirador para abrirte camino.

Otra de las cosas que impresionan de Grand Theft Auto V es la cantidad de actividades diferentes que hay para hacer. Tomar una copa, ver un baile sexy, practicar deportes como el golf o el tenis, lanzarse en paracaídas, participar en carreras con diversos vehículos, realizar saltos acrobáticos... La variedad es increíble. Un servidor solo ha probado unos cuantos de todos ellos, y lo cierto es que todos están cuidados hasta el último detalle. Jugar al tenis, por ejemplo, es una experiencia aparte dentro del propio mundo. Aquí, el significado de la palabra "sandbox" alcanza su mayor plenitud. A veces, da la sensación de que Grand Theft Auto V se compone de una amalgama de "pequeñas cositas", muy cuidadas todas ellas, pero que juntas no llegan a conformar un todo brillante. Es como si quisiéramos hacer una tarta y dispusiéramos de los ingredientes de la mejor calidad posible para decorarla. Fondant del bueno, mil adornitos con formas diferentes, chocolate de calidad, crema artesana... Todos los ingredientes de calidad suprema en cuanto a la decoración, pero luego eligiéramos para el bizcocho huevos pasados y harina enmohecida. Sería una tarta muy bonita, muy completa, pero con varios fallos graves en la base. Quizá el ejemplo sea exagerado, y tampoco quiero llevar a equívocos, pero el juego tiene varias carencias en su base, y es importante comentarlas.

Para empezar, el ritmo del juego es deficiente. Se trata de un juego que empieza muy fuerte, en un punto trepidante anterior a la trama, donde se nos narra un suceso. Posteriormente, pasan unos años y empieza una serie de tutoriales que a la vez sirven de presentación de los personajes. Todo este proceso de "toma de contacto" está muy trabajado, con una trama que engancha desde el primer momento y que te mantiene con ganas de más. Llegados a cierto punto, la trama pega un bajón considerable. Es curioso señalar que además, es el propio ritmo de juego el que elige ese preciso momento para comenzar a bajar el listón. De repente nos encontramos con una larga serie de misiones no demasiado inspiradas, al mismo tiempo que la trama también ha acusado un bajón importante. La combinación de estos dos factores resulta en una amplia sección del juego en la que éste se convierte en un "corre-ve-y-dile", yendo al punto A para aceptar una misión, de ahí dirigirse al punto B para robar, asesinar o lo que sea que nos pida la misión. Y tras acabarla, volver a buscar un nuevo punto A. Esto es así por los dos motivos comentados anteriormente. El bajón de interés en la trama y de inspiración en las misiones destrozan toda esa sección del juego en la que el tedio nos embarga sin remedio. Pasado este laaaargo sector, la trama vuelve a arrancar, con la colaboración de los tres personajes, y al final, el juego deja un regusto amargo. El de haber vivido momentos de verdadero asombro y maravilla inevitablemente lastrados por otros tediosos y sin alma. Soy consciente que esta mecánica es algo inherente a los "sandbox", pero en mi opinión el buen sandbox sabe disimularlo con un trama bien hilada, unas misiones "in crescendo" y un desenlace a la altura. Grand Theft Auto V ha hecho lo más difícil para fracasar en lo básico. 

Se trata de un caso especialmente sangrante, habida cuenta de que Red Dead Redemption, el anterior título de Rockstar era brillante en cuanto a la ejecución de todos estos factores. Aún sin disponer de tantas actividades, ni un mundo tan grande, ni la variedad de vehículos de la que disponemos en Grand Theft Auto V, Red Dead Redemption es un juego mucho más redondo. Tal vez porque no se trate de la cantidad de cositas que podamos meter en nuestra "cajita de arena", ni tampoco de que estas cositas tengan una calidad pasmosa y digna de elogio. Yo creo que en Grand Theft Auto V, el hecho de que esta cajita no esté tan cuidada como las cosas que atesora dentro se hace notar mucho. Porque al final, se trata de crear "un todo" divertido, ameno y trepidante, y de nada nos sirve meter un batiburrillo de cosas geniales al tuntún si luego lo más importante, el propio ritmo del juego es fallido.

El otro fallo grave que le encuentro a GTAV es su concepto de libertad. Realmente podemos hacer un montón de cosas en el juego. Relativamente "es libre" completamente. Pero a la hora de enfrentarnos a las misiones, encontramos pocas opciones para elegir. Tan solo en los golpes nos permiten elegir entre un par de opciones para llevarlos a cabo. Una de las dos opciones siempre es la sosegada y que incita al sigilo, mientras que la otra es "a lo bruto y sin miramientos". No está mal, al menos nos dejan elegir cómo hacer lo que ellos nos dicen que hagamos. Está claro que se trata de "exigencias de la trama". No es que lo critique, pero también es cierto que podrían ponerte en la tesitura de "tienes que conseguir" tanto dinero, y buscarte tú la vida a tu manera, tanto si quieres atracar bancos como si prefieres dedicarte a las licorerías y tirarte años para conseguir el dinero. O como poco, darte tres o cuatro opciones sobre qué sitio quieres atracar para conseguir el dinero que necesitas. Pero no. Haces lo que ellos te dicen y sólo eliges el cómo. Al final tienes un mundo muy abierto sobre el que puedes tomar muy pocas decisiones de peso. Nunca les perdonaré que no me dejaran pegarle un tiro a la insoportable tía de Franklin.

Finalmente, tenemos el modo online. Un modo muy completo al que solo le he dedicado un par de horas, que me han bastado para hacerme una idea de su calidad. Tengo un par de amigos muy enganchados que no paran de hablarme de sus virtudes, pero lo cierto es que no suelo apreciar los modos online, y debido a la enorme cantidad de juegos que tengo pendientes de jugar, no voy a embarcarme en la aventura de jugarlo a fondo. 

Nota global: 8

En definitiva, Grand Theft Auto V es un gran juego. Uno de los grandes de esta generación, que nos deja la gran idea de introducir tres personajes, pero que peca de momentos de falta de ritmo y algo más de inspiración en algunas de las misiones. De hecho mi primer impulso era haberle dado un 7, pero el modo online hace que su duración se alargue casi hasta el infinito, y las enormes posibilidades que abarca este modo bien merecen el puntito extra.

Lo mejor:

  • Trevor Philips, sin lugar a dudas. A la altura de los mejores personajes de la historia.
  • La parte norte de Los Santos, que muestra una América muy "auténtica".
  • Algunas de las misiones son oro puro jugable.
Lo peor:

  • La falta de coherencia en el ritmo. Parece que tras jugar una gran misión haya que tragarse un montón de morralla antes de volver a disfrutar con el juego.
  • Los bajones en la trama, que no hacen sino acentuar lo que he escrito arriba.
  • Se echan en falta más opciones a la hora de afrontar las misiones de trama.







No hay comentarios:

Publicar un comentario